Calle de prostitutas prostitutas de los años

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En , después de dos años ofreciendo sus servicios en la calle, Valisce visitó el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda NCPZ en Christchurch, una ciudad a kilómetros al sur de la capital, Wellington, en la costa este de la Isla del Sur.

También la invitaron a las reuniones que celebraban cada viernes en la noche, en las que servían vino y queso. Se convirtió en la coordinadora del salón de masajes del colectivo y en una entusiasta simpatizante de su campaña para la despenalización de todos los aspectos del comercio sexual, incluido el de los proxenetas.

Estaba muy emocionada sobre cómo la despenalización podría mejorar las cosas para las mujeres" , afirma. La despenalización llegó en y Valisce asistió a la fiesta de celebración que se realizó en el colectivo. En Reino Unido, el Comité de Asuntos Internos del Parlamento ha estado considerando varios enfoques para el comercio sexual, incluida la total despenalización.

Pero Valisce asegura que en Nueva Zelanda la despenalización fue un desastre y que sólo benefició a los proxenetas y los clientes. Un problema fue que esto permitió a los dueños de los burdeles ofrecer a los clientes transacciones "todo incluido", en las que podían pagar una cantidad acordada para hacer cualquier cosa que deseaban con la mujer. Valisce, de 40 años, fue a solicitar empleo a un burdel en Wellington, y quedó estupefacta con lo que vio.

Temblaba, lloraba y era incapaz de hablar". Tomé mis pertenencias y salí de allí", recuerda. Pero cuando trabajaba como voluntaria allí comenzó su trayecto para convertirse en "abolicionista". Una vez leí sobre alguien que hablaba de llorar y no saber porqué. Fue cuando salí de allí del comercio sexual cuando entendí esos sentimientos".

Me di cuenta de ello al leerlo". Dejó la prostitución a principios de y se mudó a la costa de Queensland, Australia, buscando una nueva dirección para su vida. Valisce empezó a conocer a otras mujeres en internet, a feministas que estaban en contra de la despenalización que se describían a ellas mismas como "abolicionistas".

Valisce estableció un grupo llamado Feministas Radicales Australianas y pronto la invitaron a una conferencia organizada en la Universidad de Melbourne el año pasado. Era el primer evento abolicionista que se celebrara en Australia, donde muchos estados han legalizado el negocio de burdeles.

Una mañana de mediados de marzo, como muchas otras mañanas, entregaron el correo y dejaron un paquete al lado del ordenador. Apenas pesaba, al menos hasta que fue abierto. Se llamaba Aminata, La Muñeca Prostituta, y ya no solo pesaba, también desconcertaba, confundía y molestaba. Hasta que le dabas la vuelta: Aminata existe, tenía 13 años cuando se convirtió en prostituta, llegó a cobrar 20 céntimos de euro por tener sexo y 1,50 le parecía una pequeña fortuna.

Enfermó, fue violada y maltratada. Contrajo enfermedades de transmisión sexual, a su padre ni lo recuerda y su madre murió, vivió entre la basura y durmió mientras las ratas caían por la hojalata del techo.

Aminata tenía 13 años cuando empezó todo y no soñó nunca con ser prostituta. A De la Fuente le cuesta mantener la emoción y el orgullo cuando lleva un rato de conversación al teléfono. Por los datos técnicos pasó sin problema: En Sierra Leona tuvieron todas las facilidades que pueden pedirse en un contexto así: Consiguió casi cualquier propuesta: El objetivo de esta película es mostrarla y enaltecer la figura de estas chicas. De la Fuente, que conoció Sierra Leona en , sabe que la herida de la violencia y la muerte en el país supura sin descanso: Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas.

Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado. Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar.

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Mas la legislación holandesa indica que es contrario a las libertades individuales ser obligado a visitar el médico, recayendo esta responsabilidad en cada individuo. Las poesías de Emily Dickinson, las reflexiones filosóficas de Hannah Arendt o la vigorosa prosa de Oriana Fallaci pueden ser la mejor medicina para una chica de 15 años, vecina de un barrio acomodado de Roma, que se prostituía para pagarse los caprichos: No tengo fecha concreta. Y se hicieron tan populares que un conocido grupo de danza, Limbs, fue a dirigir las lecciones.

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Los turistas son nuestros huéspedes e invitados y nosotros como anfitriones tenemos el deber de hacerlos sentir como si estuvieran en su propia casa. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. En Sierra Leona tuvieron todas las facilidades que pueden pedirse en un contexto así: Conozco tanto las buenas como las malas historias. Desafortunadamente esto sucede en todo el mundo, no se puede calcular cuantas son y menos saber como reconocerlas. Unos hombres mayores de 60, recostados sobre la fachada de lo que fueron los Cines Luna, interceden en su favor. Las prostitutas comprenden que son una atracción turística y solo esperan que se les muestre respeto. En general si se habla del trabajo de las prostitutas independientes podemos decir que las mismas reglas de respeto que se aplican a su persona también son para una prostituta. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe.

Apenas pesaba, al menos hasta que fue abierto. Se llamaba Aminata, La Muñeca Prostituta, y ya no solo pesaba, también desconcertaba, confundía y molestaba. Hasta que le dabas la vuelta: Aminata existe, tenía 13 años cuando se convirtió en prostituta, llegó a cobrar 20 céntimos de euro por tener sexo y 1,50 le parecía una pequeña fortuna.

Enfermó, fue violada y maltratada. Contrajo enfermedades de transmisión sexual, a su padre ni lo recuerda y su madre murió, vivió entre la basura y durmió mientras las ratas caían por la hojalata del techo. Aminata tenía 13 años cuando empezó todo y no soñó nunca con ser prostituta. A De la Fuente le cuesta mantener la emoción y el orgullo cuando lleva un rato de conversación al teléfono. Por los datos técnicos pasó sin problema: En Sierra Leona tuvieron todas las facilidades que pueden pedirse en un contexto así: Consiguió casi cualquier propuesta: El objetivo de esta película es mostrarla y enaltecer la figura de estas chicas.

De la Fuente, que conoció Sierra Leona en , sabe que la herida de la violencia y la muerte en el país supura sin descanso: Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas. Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado. Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar.

Recuerda que era época de lluvias la primera vez que se topó con el grupo de Aminata; sobre ese suelo embarrado que levantaba gotas de fango al pisar, Crisafulli se acercó, espantando a los hombres que las rodeaban y en 15 minutos de conversación les explicó quién era, dónde trabajaba y qué les podía ofrecer: Hay al menos seis.

Me miran mal y el ambiente es hostil. Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol.

Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso.

Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame. El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros.

Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas.

Salgo y subo al tercer piso. En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar.

El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar.

Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale. Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid.

Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida. Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Algo que no pasa en el , donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio. El funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad.

Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos. Los recaderos del llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet.

Así mismo se define él. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias.

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